Laguna de Normandía: Una Aventura Contra el Reloj

A veces las mejores aventuras son las que decides hacer cuando ya es “un poco tarde”. Y eso fue exactamente lo que hice ese día: salir al mediodía hacia la Laguna de Normandía.
La Decisión
Era mediodía cuando miré el mapa de Wikiloc y vi la ruta: 9 horas estimadas, más de 1.200 metros de desnivel positivo. El sentido común decía “déjalo para otro día, es tarde”. Pero algo dentro de mí decía lo contrario.
Calculé los tiempos. Sabía que no iba a ser fácil. Sabía que tendría que ir rápido. Pero también sabía que podía intentarlo, revisando hora a hora cómo me sentía, y dándome la opción de dar vuelta si era necesario.
Así que empaqué mi mochila y salí desde Camino Verde en Envigado hacia la Laguna de Normandía.
El Ascenso
Camino Real La Ayurá
Los primeros kilómetros fueron intensos. Hace casi 3 meses que estoy viviendo a esta altura y en esta montaña, y he venido preparándome para poder subir y bajar muchos kilómetros en un día sin sufrir de las rodillas. Comencé trotando 3 kms, un ascenso de aproximadamente 200 metros, relativamente fácil, hasta la entrada del Camino Real La Ayurá.
El sendero es difícil al comienzo: barro, piedras y ascenso más pronunciado, por lo que cambié a caminata. Atravesé arroyos y vi muchas mariposas. Nunca había visto tantas mariposas en mi vida: amarillas, Monarcas o Soldado, y unas azules y negras que nunca había visto, que se llaman Altinote. Haber visto tantas mariposas y conocido estas nuevas especies ya me hizo sentir que había valido la pena la salida.
Esta parte del camino, hasta la Cascada del Diablo, es la más concurrida, y se ven grupos de amigos y parejas que suben a hacer ejercicio y refrescarse.
Las Cuevas del Higuerón
Esta vez no frenaría en la Cascada del Diablo, a la que va la mayoría de la gente, sino que tenía como primer objetivo las Cuevas del Higuerón, que no conocía y me daban mucha curiosidad. Ya pasando la primera gran cascada del camino, la cantidad de gente se reduce, y por muchos minutos no vi a nadie.
Me sorprendió en la ruta una cabaña en un claro de la montaña, en la que ofrecen servicio de baño por 1000 COP (0.25 USD), según vi en un cartel. Cuando pasé no había nadie. Luego de atravesarla, retomando el sendero, tomé esta foto a la 1:14 pm.

Me llevó unos 10 minutos más de subida llegar a las Cuevas del Higuerón. Estas formaciones rocosas son impresionantes, y aunque no me detuve mucho, me tomé un momento para apreciar la magnitud de la naturaleza que me rodeaba. Me sorprendí solo ahí, escuchando los sonidos del bosque y de mi respiración.
Aquí hice un chequeo general. Físicamente me sentía bien, emocionalmente muy bien. Ya había visto una nueva especie de mariposa y conocido las cuevas por primera vez. El bosque se sentía tranquilo, “amigable”, y estaba entusiasmado por llegar a la laguna.
Me tomé un par de minutos para respirar, y seguí.

Cascada Las Golondrinas
Seguí subiendo, y el próximo punto de referencia fue la Cascada Las Golondrinas. El sonido del agua cayendo te acompaña antes de verla, y cuando finalmente aparece, es un espectáculo refrescante. El estruendo es muy fuerte, y la cascada es más alta de lo que parece en la foto.
Ya iba hora y media desde que salí de casa, así que aproveché a frenar y refrescarme. Me quité casi toda la ropa, la puse a un lado, y me metí bajo el potente chorro de agua helada, que me aceleró el pulso y emocionó. El golpe del agua es muy duro en la espalda, y me salió la risa. Me vi a mí mismo desde afuera y sonreí por dentro.
Luego de refrescarme, tomé mis cosas, me sequé un poco con la toalla, me volví a vestir, y busqué un lugar cómodo donde comer algo de frutos secos que tenía en la mochila. No más de 5 minutos después, ya estaba caminando nuevamente.

Camino a la Felicidad
Luego de la refrescante parada en la cascada, comenzó quizás la parte más difícil del día, tanto mental como físicamente. La subida se empinaba y se ponía más monótona. Cada vez más seguido me sorprendía mirando el mapa, calculando cuánto tiempo de subida me faltaría, y descansando breves momentos antes de retomar el paso.
Sin embargo, sentía que cada vez que mi mente comenzaba a agotarse, algo pasaba que me llenaba de felicidad y me animaba a seguir. En un momento determinado me sorprendió lo que en ese momento denominé un concierto de pájaros: alrededor mío sonaban cantos de aves que nunca había escuchado. Me quedé inmóvil, luego caminé muy lentamente y escuché. Grabé un video apuntando a la copa de los árboles, pero no vi ninguno.

Una hora después de haber descansado en la cascada, ya bastante arriba, llegué a un punto marcado como “Camino a la Felicida” (así, sin la “d”). Marca la entrada a un bosque de pinos (no nativos de Colombia). Ironías de la vida: para ese momento, mis piernas ya estaban muy cansadas. El desnivel acumulado se sentía en cada paso. Pero seguí. Un pie delante del otro. Cada vez más alto. El aire cada vez más frío y ligero.
El camino apenas se distinguía y me confirmaba que iba bien cuando veía una cinta roja en un árbol, señal de que iba en el camino correcto. Me tuve que sentar en un momento, los cuádriceps no me daban más. Me acosté sobre el colchón natural que se forma bajo los bosques de pinos, y miré hacia arriba. Eran 2:45 pm y calculaba que me quedaría como mucho una hora para llegar a la Laguna.
Sabía que debía llegar; si no eran las piernas, la mente me haría llegar. Miré el mapa, y vi que si estaba demasiado cansado, podía salir hasta la Loma del Escobero y desde ahí tomar un bus o un taxi de vuelta a casa. Era mi Plan B, en caso de no sentir fuerzas para bajar.
El camino sigue hasta que se sale del bosque, y se llega a una calle de tierra abierta por una empresa que saca madera del bosque. Ya en ese momento estaba cerca del punto más alto, y vi carteles que indicaban que estaba cerca de La Romera, Sabaneta.
La Llegada
Después de 3 horas y 40 minutos de ascenso continuo, llegué. El silencio, la quietud de las alturas y del bosque. El agua quieta, negra, reflejaba por completo el cielo. Me pareció más lindo el lugar de lo que había visto en fotos. Es una laguna pequeña, rodeada de pinos, bastante inaccesible, y de ella sale un pequeño arroyo que desciende por la montaña.

Laguna de Normandía. 2.822 metros sobre el nivel del mar.
Me senté en una roca, saqué algo de comer, y simplemente… respiré. Respiré el aire frío de la montaña. Respiré la satisfacción del esfuerzo. Respiré la felicidad de estar exactamente donde quería estar.
La Vuelta
No podía quedarme mucho tiempo. Miré la hora, y decidí que si volvía rápidamente, llegaría a salir del bosque antes de que anocheciera. Tenía que llegar al comienzo del “Camino a la Felicida”, y ahí podría decidir si salir por la Loma del Escobero, o continuar el descenso. Había subido más de 1.200 metros de desnivel—ahora tocaba bajarlos.
Empecé el descenso alternando entre trote y caminata rápida. Las piernas protestaban, pero respondían. Los kilómetros pasaban. El GPS mostraba el progreso. La luz del día se mantenía… por ahora.
La adrenalina de bajar corriendo y la felicidad del objetivo cumplido me mantenían avanzando. Llegué a salir del bosque justo a tiempo, con la luz del día. Y seguí trotando hasta llegar a casa. Total: 22.3 kilómetros, 5 horas y 23 minutos de movimiento, más de 1.300 metros de desnivel.
Reflexiones
Hace mucho quería conocer la laguna, y me llamaba la atención llegar caminando desde mi casa. Esta fue mi salida más larga e intensa hasta ahora. Y me hace increíblemente feliz saber que puedo hacerlo. Que tengo la montaña tan cerca. Que puedo salir un día cualquiera y, en pocas horas, estar a casi 3.000 metros de altura, rodeado de naturaleza, de silencio, de belleza.
Disfruto también de la espontaneidad. Si bien me venía preparando para hacer el esfuerzo, disfruté mucho de hacer esta caminata un día en el que no lo tenía pensado. Me gustó animarme a salir, aunque no sea el “momento perfecto”. Me gustó tener flexibilidad, y al final lograr el objetivo. Si no lo hubiera logrado, igual habría disfrutado del camino.
El camino es más importante que la llegada, siempre. Podría haber llegado a la Laguna desde arriba, por otros senderos, pero me hubiera privado del esfuerzo de subir, y de cada momento que pasé solo, en el bosque. No quería que fuera más corto el sendero, al contrario. Antes que desear senderos fáciles o cortos, deseo un cuerpo y una mente que me permitan recorrer los difíciles y largos.
No se trata de demostrarle nada a nadie, más que a mí. Es simplemente vivir, disfrutar, experimentar, ver, conocer. Es aprovechar que tengo la capacidad física, el tiempo, y el privilegio de tener estas montañas al alcance.
Cada paso que di hacia la laguna fue un recordatorio de por qué amo esto. Disfruto estas pequeñas “aventuras” que me recrean la mente y el espíritu. Cada momento de cansancio fue contrarrestado por momentos de asombro. Y cada vez que mis piernas querían parar, mi mente les recordaba: “Vinimos aquí por algo. Sigamos.”
Ya estoy pensando en la próxima aventura. Y entrenando las piernas para poder disfrutarla.
Datos de la Ruta
Si quieres ver los detalles técnicos de la ruta:
- Ruta en Wikiloc: Cascada Las Golondrinas, Laguna de Normandía y Cuevas del Higuerón desde Vereda Chingui
- Actividad en Strava: Desde El Chingui hasta la Laguna de Normandía
Estadísticas:
- Distancia: 22.3 km
- Desnivel positivo: 1.337 m
- Altitud máxima: 2.822 m
- Altitud mínima: 1.644 m
- Tiempo en movimiento: 5h 23m
- Tiempo total: ~7 horas (con descansos)
Si estás en Medellín o Envigado y te gusta el senderismo, esta ruta es un desafío hermoso. Solo asegúrate de salir temprano—más temprano de lo que yo salí.